ATARDECER
Atardeciendo,
dulces susurros de olas
acunan poesía
sobre arenas dúctiles.
Lo mágico se materializa
en gotas de sal,
embajadoras de la noche.
Descansan gaviotas
en delicados amarres.
Cede el ímpetu.
La soledad no existe.
Día y noche se reconcilian.
dulces susurros de olas
acunan poesía
sobre arenas dúctiles.
Lo mágico se materializa
en gotas de sal,
embajadoras de la noche.
Descansan gaviotas
en delicados amarres.
Cede el ímpetu.
La soledad no existe.
Día y noche se reconcilian.
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Mª del Pilar Carmona
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